jueves, 15 de diciembre de 2011

Me siento orgullosa de mi gran paso.

Vale, está bien, voy a ser sincera una vez más aunque esta vez será más duro de llevar. Cada vez me cuesta más despertarme por las mañanas, antes cuando sonaba el despertador tenía ganas de verlo, de vivir la vida. Pero ahora que no está, cuando me levanto lo único que quiero es que acabe el día y volver a dormirme hasta el día siguiente. Lo acepto, estoy destrozada por un chulo de turno al que antes lo llamaba por mi novio. Pero si hay algo que he aprendido hoy es que la vida es demasiado corta para no valorarla como es debido, y por supuesto, que hay momentos que nos van a gustar y los vamos a disfrutar al tope pero hay otros, los cuales no nos gustarán y estaremos deseando que terminen. Yo lo he pasado muy bien junto a él, aunque hace ya tiempo que todo terminó pero tan solo 3 semanas en las que él volvió. Ahora sigue reprochándome cosas que ya no tienen sentido. Pero a partir de hoy voy a hacer como la que ya no le afecta nada, que hablen delante mía de él, que ya no me va a importar. Que a partir de hoy él ya no influirá en mi vida nunca jamás.

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